La Maldad en Pequeña Escala

En ocasiones, vivimos situaciones difíciles de entender por su grado de complejidad o de maldad, de personas que obstruyen el curso de la vida de sus semejantes, por el solo placer de hacerlo.

La mala intención y la envidia existen, desde que la vida es vida existen las actitudes dañinas y los comentarios mal intencionados. Aunque quisiéramos decir que todo está muy bien y pintar la vida de color de rosa, la realidad es otra.

Al respecto, hoy les comparto un interesante análisis del punto de vista médico del conocido Psiquiatra mexicano Ernesto Piñeyro, que nos ayudará a reconocer a este tipo de personas cuando las tengamos enfrente y cuidarnos de ellas. Dice así el texto:

La Maldad en Pequeña Escala.- Así como hay contrabando hormiga, holocausto hormiga, robos hormiga, también hay maldad hormiga. Es la que se lleva a cabo, de modo persistente, y sistemático, de manera casi imperceptible e inadvertida para los demás.

Tan es así, que cuando la observamos, creemos que son eventos al azar, pero sin un autor definido. Terminamos habituándonos a ella y tardamos tiempo en darle forma a su origen y detectar su fuente. Estamos acostumbrados a pensar en la maldad espectacular, la que se da en grandes proporciones.

La que causa escándalo y que ocupa los titulares en la prensa, o es repetida en los noticieros de la Caja de Pandora, la televisión. La de los políticos, dictadores y tiranos de la historia. La de los locos y orates de manicomio o prisión. O la de los maleantes y sicarios, de la prensa amarillista o la nota roja.

Quizá en la de algún amigo, conocido o pariente, que ha hecho dos o tres trapacerías, a nuestros familiares. Pero generalmente, no nos fijamos en personas que repetitiva y constantemente, están metiendo zancadillas, y obstruyendo el curso de la vida de sus semejantes, por el solo placer de hacerlo.

En su trabajo, familia, o entorno social, hacen pequeñas pillerías, como esconder las llaves del carro o la casa, de sus compañeros. Divirtiéndose internamente ante la angustia que sus actos de mala fe provocan. Son maleantes en pequeña escala. No dan propina, o limosna a nadie, ni siquiera a una madre indigente migrante. Menos, reconocimientos o elogios. Hacen comentarios destructivos aún de niños pequeños. Inventan mentiras, y levantan falsos, por diversión o pasatiempo, para no aburrirse.

El buen nombre y el prestigio personal o familiar de alguien, les importa un pepino. Pues piensan que todos tienen cola que les pisen. Indiscriminadamente, critican los actos ajenos, aún de personas superiores a ellos educativa y profesionalmente. Son de los que tienen como norma de vida, el dicho de, "Piensa mal, y acertarás". Si ven que alguien va directo a un pozo, se paran a observar, pero no para advertirle del peligro, sino para verlo caer, y celebrarlo carcajeándose. Comparten con el sociópata, la ausencia de sentimientos de culpa. Como el Caín bíblico, se justifican ante sí mismos, diciéndose para sus adentros, "¿Soy yo, acaso, el guardián de mi hermano?".

Siempre que pueden reportar o detener un daño potencial, lo hacen a "toro pasado", cuando ya nada se puede hacer para evitarlo o remediarlo. De esa manera, atenúan para sí y para los demás, su irresponsable conducta. ¡Cuídate de ellos!, son el clásico lobo con piel de oveja del Evangelio de Mateo; VII, 21-23. y de la fábula de Esopo.

Estimados lectores, hasta aquí el cuadro clínico y análisis del Doctor Piñeyro, que nos desglosa La Maldad en Pequeña Escala, de personas que viven una verdad camuflageada que viola los más elementales Derechos Humanos Universales, que son fundamentales para vivir con tranquilidad y paz.

¡Aguas!... Hasta la próxima.

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Sentimientos del corazón

El destino puede cambiar

El destino es como el viento,

vamos a donde nos lleve

soplando en diversas direcciones.

¡De pronto, el rumbo cambia!

y el viento se torna favorable.

¡Y cuando el destino parece sellado!,

brilla una luz en la oscuridad

y la llama de la esperanza se aviva.

Con unidad, acción y servicio

todo en su momento llegará y se dará.

Que en tus ojos brille la alegría

para compartirla con los demás,

reflejando lo que llevas dentro de ti.

Siempre con la fe por delante.

Sí, el destino es impredecible

puede cambiar en cualquier momento,

pero podemos ayudarle con la tarea.

Con pasión y coraje, paso a paso,

se recorren largos caminos.

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Abril 2020

Vancouver, B.:C.

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