El “Hoy” es el futuro del “Ayer”


Recuerdo con alegría y no menos nostalgia, cuando de niños nos hablaban los maestros sobre la importancia de la correcta pronunciación del castellano y por supuesto haciendo énfasis en las reglas gramaticales, como ciencia de la lectura, la escritura y la pronunciación.

Tanto así que llegamos a memorizar como un estribillo la definición “Gramática es la ciencia que nos enseña a hablar y escribir correctamente un idioma”, este hecho, nos permitió en más de un examen dar la respuesta apropiada ante la pregunta ¿Qué es gramática?

Así dentro de ese contexto gramatical fuimos conociendo los tiempos verbales de presente, pasado y futuro, los cuales simplemente se ubicaban dentro del Hoy, del Ayer y del Mañana y lógicamente el tiempo de la acción nos ubicaba en un espacio imaginario del pasado, que no podíamos recapturar, o del futuro que no podíamos suponer que nos podría traer a pesar de estar tan inmediato, nuestro presente siempre era el más amado porque siempre entendía nuestros sueños e ilusiones de cada día.

Con el paso de los años comenzamos a entender el tiempo “pasado” no solamente como una forma de conjugación verbal, sino como un escenario inmenso, que se puede ver hacia atrás, que se llama historia, donde dependiendo de fechas y circunstancias, podíamos ser espectadores de hechos grandiosos y justos en su mayoría e injustos en otros momentos , que fueron variando el desarrollo de la humanidad.

Descubrimos y admiramos a personajes que se atrevieron a cambiar las reglas de juego de su época, en el marco de construir una sociedad más unida en el marco de la JUSTICIA.

Así mismo descubrimos personajes heroicos a nivel de nuestro pueblo, de nuestro país, que alimentaron nuestro espíritu de justicia y lealtad. Pero también con dolor vimos desfilar por nuestra imaginación y por las páginas de nuestros libros de texto otros grotescos personajes de no muy grata recordación por la crueldad de sus actos en contra de la humanidad.

Mientras tanto hablar del “futuro” se quedaba más o menos en el tintero de lo desconocido, es decir, que aunque nos tentara la idea de hechos grandiosos por venir, como que nos daba pena expresarlos para no hacer el ridículo frente a los amigos y maestros.

“Comparto una anécdota, en mi sexto grado en los años 50. Nuestro salón de clases era grande, con ventanas que daban hacia el parque, la iglesia y un portal grande frente al parque. Frente a ese portal se estacionaba la camioneta que transportaba a los pasajeros rumbo a la estación del ferrocarril y mientras esperaban la hora de salida, el ayudante gritaba , ”a la estación, precisos, ya nos vamos”. Yo aproveché un espacio de silencio y dije en voz alta: “Dentro de algunos años, vamos a estar oyendo, “A LA LUNA, PRECISOS, YA NOS VAMOS”, al callarme, todo fue una carcajada general y a mí me impusieron el respectivo castigo. Para mi alegría en el año 1969, se supone que llegó el hombre a la luna.”

El “futuro” lo podíamos imaginar también, como un inmenso escenario, pero con el telón cerrado, que no permitía suponer cual sería el siguiente acto, Recuerdo -y posiblemente muchos de mis contemporáneos también recordarán- que en las tiras cómicas de los periódicos, había dentro de otros, dos personajes, que llamaban poderosamente la atención: Uno era “Trucutú”, este personaje representaba al héroe que luchaba por la supervivencia de los primeros habitantes de las cavernas.

Mientras tanto el otro personaje (que muchos recordarán) era Dick Tracy, este era un detective muy avanzado para su época, que se adelantaba a los hechos de los malos, porque por medio de su reloj se comunicaba con las bases que colaboraban con él en busca de justicia. Era una tira cómica que desilusionaba porque “eso nunca puede ser posible comunicarse desde un reloj con otra persona” pensaba un niño de aquella época. Hoy, pienso que de esa manera nos estaban dibujando el pasado y el futuro del mundo.

Para terminar quisiera invitarlos a la reflexión, pues si creemos que el hoy, es el futuro del ayer, nos toca construir hoy ese futuro con Fe, con responsabilidad, con unidad, con alegría y sencillez y sobre todo con una absoluta confianza mutua, porque HOY ES EL FUTURO y tenemos la obligación de construirlo hoy. No les dejemos un futuro desordenado a nuestros hijos, enseñémoslos a cuidar… SU FUTURO.

Un abrazo grande del abuelo a todos en el mes de “San Valentín”

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